El sector cafetalero en Chiapas atraviesa un momento crítico que pone en riesgo la permanencia de miles de pequeños productores. Cafeticultores de la región advierten que la actividad se ha vuelto prácticamente inviable debido al aumento de los costos de producción, la caída en los precios de venta, la falta de apoyos gubernamentales y las condiciones climáticas adversas.
Ismael Coronel, productor de café en Tapachula, señaló que el panorama para 2026 es desalentador, ya que el presupuesto federal aprobado no contempla recursos destinados al fortalecimiento de los sistemas productivos del campo. La ausencia de respaldo público, dijo, deja al sector en una situación de alta vulnerabilidad y sin expectativas claras de recuperación.
Asimismo, cuestionó la efectividad de programas sociales como Sembrando Vida, al considerar que no han logrado incrementar la productividad ni atender los problemas estructurales del agro. Explicó que la rentabilidad del café se ha desplomado de manera significativa: mientras que el kilo llegó a pagarse hasta en 62 pesos el año pasado, actualmente se cotiza entre 45 y 47 pesos, cuando producirlo cuesta alrededor de 50 pesos por kilo. A esto se suma la escasez de mano de obra, lo que incrementa aún más los gastos.
El productor también denunció que empresas transnacionales como Nestlé imponen precios que no corresponden a la realidad del mercado internacional. A pesar de la disminución en la producción de países clave como Brasil y Vietnam, las compañías mantienen precios bajos bajo el argumento de una supuesta sobreoferta.
En este contexto, los cortadores de café llegan a cobrar entre 250 y 350 pesos por caja, lo que deja a los dueños de las parcelas sin margen de ganancia y, en muchos casos, trabajando con pérdidas económicas.
Las condiciones ambientales complican aún más el escenario. Las presas se encuentran a media capacidad y la producción depende en gran medida de las lluvias de inicio de año. Una sequía prolongada o la aparición de plagas podría impactar severamente la próxima cosecha.
Coronel añadió que México ha resentido esta crisis, al pasar de una producción cercana a seis millones de sacos anuales a apenas 1.5 millones, lo que ha provocado que el país descienda al onceavo lugar a nivel mundial. Finalmente, advirtió que el colapso del campo tendría repercusiones directas en las zonas urbanas, al recordar que las ciudades dependen de lo que se produce en el campo y que, si el productor quiebra, toda la cadena económica se ve afectada.



















