
La región del Soconusco y la frontera sur de México se encaminan hacia un proceso de transformación económica sin precedentes, derivado de la rehabilitación de la Línea K del ferrocarril y la modernización integral de Puerto Chiapas, dos proyectos considerados estratégicos para reposicionar a la zona en el comercio nacional e internacional.
Con una inversión global superior a los 35 mil millones de pesos, estas obras buscan revertir décadas de rezago en infraestructura y detonar nuevas oportunidades productivas. De acuerdo con Carlos Alberto Vila Serrano, director de Agrinol SAPI de CV, los avances son resultado de años de gestión impulsada por la sociedad civil y los sectores productivos, que insistieron en la necesidad de rescatar infraestructura clave para fortalecer la competitividad regional.

La Línea K del ferrocarril conecta Ixtepec, Oaxaca, con Ciudad Hidalgo, Chiapas, a lo largo de aproximadamente 450 kilómetros. El proyecto contempla un sistema ferroviario moderno, con capacidad para alcanzar velocidades de hasta 150 kilómetros por hora, lo que permitirá un transporte más eficiente tanto de carga como de pasajeros.
Este corredor ferroviario formará parte del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, fortaleciendo la conexión logística entre el océano Pacífico y el Atlántico, además de sentar las bases para una futura ampliación hacia Guatemala y otros países de Centroamérica.
En cuanto a su avance, el tramo Ixtepec–Tonalá ya se encuentra en operación desde noviembre pasado. Se prevé que para finales de 2026 quede concluida la sección hasta Huixtla, donde actualmente se construye un viaducto elevado que respeta los derechos de vía. Para 2027, la Línea K llegará hasta Ciudad Hidalgo, enlazando de manera directa con Puerto Chiapas.

Por su parte, la modernización de Puerto Chiapas contempla una inversión cercana a los 5 mil millones de pesos. Los trabajos incluyen el dragado de la dársena, la habilitación de una tercera posición de atraque, la adquisición de nuevo equipamiento portuario y la ampliación de la escollera, lo que permitirá recibir embarcaciones de mayor calado y aumentar de forma significativa la capacidad operativa del puerto.
Este desarrollo se complementa con la instalación de dos Polos de Desarrollo para el Bienestar, que en conjunto abarcan más de 400 hectáreas. Según estimaciones del sector empresarial, estos espacios industriales podrían atraer inversiones adicionales de hasta 30 mil millones de pesos y facilitar la llegada de industrias estratégicas como la automotriz, metalmecánica y de transformación, consolidando a la frontera sur como un nuevo eje logístico y productivo del país.
















