
El Centro Interamericano de Investigaciones Psicológicas y Ciencias Afines, dio a conocer un estudio sobre cómo es que el sistema de salud de varios países de Latinoamérica, incluido México, demuestra pocas competencias, habilidades y conocimientos necesarios para abordar a las comunidades trans, e incluso refieren que no han sido educados ni capacitados en temas de diversidades sexuales.
De acuerdo con la revisión de estudios cualitativos sobre las barreras percibidas por personas transexuales y profesionales de la salud para solicitar atención socio sanitaria, se encontró que estos aspectos generan incertidumbre y muchas barreras para la atención, además de desigualdades a nivel individual, organizativo, comunitario y político.

María Marina Román Trujillo, coordinadora de salud de Una Mano Amiga, dio cuenta que, el acceso limitado al sistema de salud y la atención poco integral y afirmativa de género, promueve el uso de procedimientos feminizantes o masculinizantes autoformulados, autosuministrados y no acompañados por expertos, lo que constituye un agravante para la salud de dichas comunidades.
En estudios con estas comunidades, se ha encontrado que el 91 % de las personas transgénero utilizan hormonas y en casi su totalidad como es el 98 %, no lo hacen con seguimiento médico, esto genera que las personas trans no reciban diagnósticos o tratamientos oportunos o preventivos para otros temas de salud, se aumenten las vulneraciones y riesgos.
Román Trujillo manifestó que, las personas transgénero no deben sufrir ni ser víctimas de ningún tipo de discriminación, que pueda afectar su estilo y calidad de vida, e invitó a la población a crear conciencia para poner fin a la discriminación, la intolerancia y el maltrato hacia la comunidad, pues dentro de los sectores como empresarial o de gobierno, tienen un trato distinto por su condición, situación que no debería ocurrir.
















