Tapachula, Chiapas.— A las nueve de la mañana comenzó el recorrido hacia una meta que puede cambiar sus actividades diarias. Más de 25 mujeres llegaron a la terminal de corto recorrido, ubicada en la quinta calle Poniente, entre las avenidas 12 y 14 Norte, para iniciar una capacitación gratuita que les permitirá aprender a manejar un vehículo.
Desde ese punto, a bordo de dos unidades, fueron trasladadas a la Delegación de Tránsito del Estado. Antes de las primeras prácticas de conducción, recibieron una inducción sobre seguridad vial, señalamientos y la responsabilidad de circular por calles donde coinciden peatones, motociclistas y otros automovilistas.


El primer paso de esta experiencia ocurrió lejos de los pedales y de los cambios de velocidad. La jornada comenzó con conocimientos que deberán acompañarlas cuando estén frente al volante: reconocer las preferencias de paso, respetar las señales y tomar decisiones que ayuden a evitar accidentes.
Claudia Elvira Cortés García, consejera del Frente de la Defensa del Transporte Costa, Sierra y Frontera, explicó que el curso busca darles una herramienta para desenvolverse con mayor independencia. Algunas podrán utilizarla para sus traslados personales; otras podrían encontrar una alternativa de empleo como taxistas.
“Es muy importante para que no dependamos de nadie”, expresó la representante al referirse a las posibilidades que abre el aprendizaje de la conducción.
Para una mujer que desea manejar, el reto puede comenzar incluso antes de subir al automóvil. El miedo a equivocarse o a enfrentar el tránsito puede retrasar esa decisión. Por ello, Cortés García destacó la importancia de aprender con paciencia y practicar hasta adquirir confianza.

La enseñanza se desarrollará durante dos semanas, de lunes a viernes, hasta completar 10 días. Además del manejo del vehículo, contempla conocimientos de conducción a la defensiva y prevención de percances.
La gratuidad es una de las características centrales del programa. De acuerdo con la consejera, una capacitación particular de cinco días, con una hora diaria, puede representar un gasto de entre cuatro mil y cinco mil pesos, cantidad que resulta difícil de cubrir para una persona sin empleo o con ingresos limitados.
En este caso, el frente transportista absorbe el costo para que la falta de recursos no impida acercarse al aprendizaje. La oportunidad también implica un compromiso de las participantes: asistir, practicar y conocer las reglas que deberán respetar al conducir.
Cortés García señaló que aprender a manejar no consiste únicamente en mover un automóvil. También requiere precaución y conciencia de que una decisión al volante puede afectar a otras personas.
La reunión de las nueve de la mañana marcó así el inicio de un proceso que tendrá un significado distinto para cada participante. Para unas será la posibilidad de organizar mejor sus recorridos cotidianos; para otras, el comienzo de una preparación con la que esperan ampliar sus oportunidades de trabajo. Todas compartirán durante los próximos días el mismo punto de partida: aprender a conducir con seguridad.















