- Ambos países realizan despliegues simultáneos para contener el tráfico de armas y drogas, así como la operación de grupos delictivos transnacionales.
México y Guatemala reforzaron las acciones de vigilancia y prevención en su frontera común, principalmente en las regiones colindantes de Chiapas y Huehuetenango, ante los hechos de violencia registrados en comunidades cercanas a la línea divisoria.
La estrategia contempla el intercambio de información, la coordinación entre autoridades de seguridad y la movilización simultánea de fuerzas en ambos lados de la frontera. El propósito es combatir el tráfico ilícito de armas y drogas, contener las actividades de grupos criminales y atender los movimientos migratorios.
Aunque las corporaciones no pueden cruzar de un país a otro debido a las disposiciones de soberanía territorial, las fuerzas mexicanas y guatemaltecas efectúan operativos paralelos o “espejeados”. Con ello buscan impedir que integrantes de organizaciones delictivas se desplacen hacia el territorio vecino para evadir a las autoridades.
En Guatemala se mantiene el denominado Plan Cinturón de Fuego, activado por el gobierno del presidente Bernardo Arévalo. Esta operación incluye la presencia de unidades terrestres de la Brigada de Operaciones para Montaña en puntos ciegos y caminos de difícil acceso, con el objetivo de impedir incursiones de grupos armados y mantener el control territorial.
También se desarrolla el Plan Mercurio, mediante el cual la Policía Nacional Civil y el Ejército de Guatemala concentran efectivos en sectores considerados críticos, entre ellos La Mesilla y distintos municipios del departamento de Huehuetenango.
Por parte de México, la coordinación está a cargo de la Secretaría de la Defensa Nacional y otras instituciones de seguridad, que mantienen comunicación con las fuerzas guatemaltecas para planear los despliegues y compartir información relacionada con personas buscadas en ambos países.
La cooperación en materia de inteligencia ha permitido ubicar y detener a presuntos generadores de violencia que cuentan con órdenes de aprehensión, así como identificar posibles operadores relacionados con el narcotráfico y otras redes de delincuencia organizada.
Las acciones binacionales también contemplan medidas humanitarias para proteger a las poblaciones fronterizas. Entre ellas se encuentran la asistencia médica, la instalación de cocinas móviles y el apoyo a familias que han tenido que abandonar temporalmente sus comunidades debido a episodios de violencia.
La vigilancia se mantiene tanto en cruces formales como en caminos informales y zonas montañosas, mientras los gobiernos de México y Guatemala continúan evaluando las condiciones de seguridad en la franja fronteriza.



















