
El aumento descontrolado en productos esenciales mantiene en alerta a millones de mexicanos; empresarios advierten un panorama económico incierto y una pérdida del poder adquisitivo sin precedentes recientes.
México atraviesa una nueva escalada inflacionaria que está asfixiando el bolsillo de las familias. De acuerdo con los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), retomados por el portal “México, ¿cómo vamos?”, la inflación nacional alcanzó el 4.45 por ciento al cierre de abril de 2026, ubicando el semáforo económico en color rojo y evidenciando un fuerte encarecimiento de productos básicos.


Los incrementos más severos se registran en alimentos indispensables para la mesa de los mexicanos, especialmente frutas y verduras, cuyos precios han aumentado de forma alarmante en las últimas semanas. El jitomate encabeza la lista con un incremento de hasta 121.1 por ciento respecto al último mes, mientras que el chile serrano subió 65 por ciento, la papa 49.3 por ciento, la cebolla 19 por ciento y el chile poblano también reportó alzas importantes.
Para miles de familias, acudir al mercado o al supermercado se ha convertido en una preocupación diaria. Productos que antes eran parte habitual de la alimentación ahora deben comprarse en menor cantidad o, simplemente, dejarse fuera del gasto familiar debido a los altos costos.
El empresario tapachulteco Edmundo Olvera Cantera señaló que el deterioro económico que vive el país no se resolverá únicamente con incrementos salariales, pues aseguró que el sector productivo enfrenta estancamiento, baja inversión y una desaceleración que impide un verdadero crecimiento económico.


Explicó que aunque el salario mínimo ha aumentado en los últimos años, la productividad nacional no ha crecido al mismo ritmo, situación que genera presión inflacionaria. Además, advirtió que existe una falta de tecnificación y de incentivos reales para fortalecer la producción, mientras que muchos inversionistas han optado por retirar sus capitales ante la falta de certeza jurídica y confianza.
“El dinero ya no rinde. Hoy las familias trabajan más y compran menos. Antes, con salarios menores, se podía completar la despensa; ahora hay hogares donde ya no alcanza ni para cubrir lo indispensable”, expresó.
Olvera Cantera lamentó que millones de mexicanos estén resintiendo el impacto de la inflación en aspectos esenciales como la alimentación, el transporte y los servicios básicos, mientras persiste un panorama de incertidumbre económica.
Indicó que no existe una verdadera coordinación entre el gobierno y los sectores productivos para impulsar inversiones que permitan fortalecer el mercado interno y generar estabilidad. Aseguró que mientras no exista confianza para invertir y producir, la economía continuará debilitándose.
La situación ha comenzado a reflejarse en los hogares más vulnerables, donde muchas familias han tenido que reducir el consumo de carne, verduras y otros alimentos básicos para poder cubrir gastos como renta, luz, agua o transporte.
Economistas y representantes empresariales coinciden en que, de mantenerse la tendencia inflacionaria durante los próximos meses, el impacto podría agravarse en la segunda mitad del año, especialmente en estados del sur del país donde los niveles de pobreza y empleo informal siguen siendo elevados.
Mientras tanto, millones de mexicanos enfrentan diariamente una realidad cada vez más complicada: salarios insuficientes, productos más caros y una canasta básica que poco a poco se convierte en un privilegio inalcanzable para gran parte de la población.















