- La expansión de la mancha urbana en Tapachula y otros municipios impacta directamente a especies endémicas; especialistas llaman a la participación ciudadana para su conservación.
Tapachula, Chiapas.— El acelerado crecimiento poblacional y la expansión de nuevos fraccionamientos en Tapachula y diversas regiones del estado han comenzado a generar afectaciones significativas en la flora y fauna endémica, provocando la pérdida de biodiversidad y alteraciones en los ecosistemas naturales.
De acuerdo con especialistas, el avance de la urbanización reduce de manera considerable los hábitats naturales, obligando a múltiples especies a desplazarse hacia otras zonas o, en el peor de los casos, interrumpiendo sus ciclos reproductivos, lo que contribuye a su disminución.
En este contexto, Fernando Bautista Arriaga, coordinador del Programa de Aves Urbanas de Tapachula, subrayó la importancia de fomentar la participación de niños y jóvenes en el cuidado del entorno. Señaló que conocer las especies que habitan en la ciudad, así como observar su comportamiento, permite generar conciencia sobre la necesidad de protegerlas.
Asimismo, destacó la urgencia de reforzar las acciones de conservación dentro de la mancha urbana, principalmente en lo que respecta a los espacios verdes, ya que estos funcionan como refugio para diversas especies que actualmente enfrentan riesgos por la reducción de su entorno natural.
Por su parte, colectivos ambientalistas han insistido en la implementación de soluciones sustentables basadas en la naturaleza. Entre ellas destacan la promoción de la polinización, el impulso de actividades de observación de fauna y la creación de corredores verdes, los cuales facilitan el desplazamiento de especies entre distintos puntos de la ciudad.
Estas estrategias, señalaron, no solo contribuyen a preservar la biodiversidad, sino que también fortalecen el equilibrio ecológico en zonas urbanas en constante crecimiento.
Finalmente, Bautista Arriaga recomendó priorizar el reverdecimiento de espacios existentes, así como la restauración de áreas degradadas, con el objetivo de mitigar el impacto ambiental derivado de la expansión urbana.
Coincidió en que las ciudades deben concebirse como espacios de convivencia integral, donde la empatía hacia el entorno natural, las futuras generaciones y todas las formas de vida sea un eje fundamental para garantizar la sostenibilidad y evitar una crisis ambiental de mayores dimensiones.























